Hacer otra cosa y situarse en la grieta que requiere y que empuja al mundo para que cambie no es algo extraño ni nuevo aunque si escaso.
El arte público nos dirige la mirada al trabajo artístico que tiene que ver con el lugar, modificándolo y alumbrando formas distintas de hacer. El arte público se enlaza con la política y está comprometido con la ciudadanía y con su tiempo y lugar: aborda conflictos sociales y con esto no está de acuerdo con esa imagen del espacio público inmóvil y pacífico; esto hace que en ocasiones sea este arte subversivo dirigido al público y al espacio en el que se manifieste.
El arte público nos dirige la mirada al trabajo artístico que tiene que ver con el lugar, modificándolo y alumbrando formas distintas de hacer. El arte público se enlaza con la política y está comprometido con la ciudadanía y con su tiempo y lugar: aborda conflictos sociales y con esto no está de acuerdo con esa imagen del espacio público inmóvil y pacífico; esto hace que en ocasiones sea este arte subversivo dirigido al público y al espacio en el que se manifieste.
Las propuestas actuales de arte público se trazan iluminando la idea de que el espacio público se anula por la sobresaturación visual de la publicidad. La intervención temporal es una alternativa a tiempos cambiantes, el mural, el graffiti, el cartel y piezas objetuales estructuradas para un lugar específico.
La posibilidad de involucrar a los ciudadanos en el hacer dentro de el espacio público marca la pauta para un habla de un arte ciudadano.1
Se genera así no un monólogo como el fenómeno anuncio-espectador sino que retoma el anuncio y lo convierte en espacio de posibilidad de diálogo con la gente que habita el lugar.
Se genera así no un monólogo como el fenómeno anuncio-espectador sino que retoma el anuncio y lo convierte en espacio de posibilidad de diálogo con la gente que habita el lugar.
El arte visto como el poder para cambiar el lugar que habita uno mismo y proponer discusiones acerca de los problemas de un determinado sitio no tiene que ser una iniciativa sólo de los artistas.
Se puede inspirar a la gente ya sea en la realización de otras posibles obras, en la participación de las mismas o “simplemente” en la activación de piezas que se encuentran a su alcance. En las palabras de Holloway: “No es necesariamente una cuestión de convencer a la gente sino tocar algo en su interior.”2 Pero lo que se teoriza tiene que hacerse primero para hablar de ello, es decir, el arte se hace y luego se teoriza, no se puede teorizar y luego esperar a que el universo se actúe según la teoría. La esperanza de que se alcance un cambio por mínimo que sea es suficiente como alimento para mi trabajo. Hacer un “détournement” en el contenido de las imágenes de la calle.
Se puede inspirar a la gente ya sea en la realización de otras posibles obras, en la participación de las mismas o “simplemente” en la activación de piezas que se encuentran a su alcance. En las palabras de Holloway: “No es necesariamente una cuestión de convencer a la gente sino tocar algo en su interior.”2 Pero lo que se teoriza tiene que hacerse primero para hablar de ello, es decir, el arte se hace y luego se teoriza, no se puede teorizar y luego esperar a que el universo se actúe según la teoría. La esperanza de que se alcance un cambio por mínimo que sea es suficiente como alimento para mi trabajo. Hacer un “détournement” en el contenido de las imágenes de la calle.
1 John Holloway en Nicht alles tun, de Kastner, Jens & Spörr, Elisabeth Bettina, p. 41
2 Naomi Klein, en Culture Jamming, No Logo, p. 280

