El arte público y la ciudad posmoderna


En una ciudad posmoderna se vive la indeterminación, superficialidad, crisis del yo y fragmentación por lo que se buscan estados en los que el ideal de la ciudad se desarrollen como la parodia, la hibridación y la ironía por nombrar algunos, así se construyen respuestas a una ciudad posmoderna a manera de eclecticismo.














Si la saturación en la ciudad posmoderna es tal que el arte público debe hacerse notar y destacar para interpelar al ciudadano, creo que también las sutilezas de las piezas adecuadamente integradas a un discurso tanto conceptual como espacial hacen sentido y aunque el espectador sufre una desvalorización del arte producto de la enorme cantidad de producción visual; lo requerido es facilitar un discurso abierto y tratar de involucrar al público en lo que hace el artista. Las expresiones artísticas cambian constantemente pero es necesario vivirlas como experiencias estéticas ya que nos alimentan de preguntas.